Stratigraphy of SPAIN and beyond - history, monuments, ideas, arts & crafts

Mostrando entradas con la etiqueta visigodos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta visigodos. Mostrar todas las entradas

viernes, 4 de marzo de 2011

La Piedra Blanca Visigoda en la Puerta Vieja de Bisagra, Toledo

La celebre Puerta Vieja de Bisagra en Toledo (tb llamado de Alfonso VI.) es obra de piedras reutilizadas; resultando en una desigualdad y leve asimetría en todas sus dimensiones... me encanta!

Basilio Pavón Maldonado expone en ESTE articulo su estructura detalladamente; también menciona la piedra visigoda ubicado como la clave del arco interior.

La mayoría de los bloques son de granito, este blanco es de caliza; lleva un flor simple labrado en el lado que da hacia el suelo. Cada vez cuando paso debajo, pienso que no puede ser casualidad porque los constructores musulmanes en el siglo X colocaron esa pedrusco exactamente allí. Debido a falta de documentos escritos probablemente nunca sabremos la razón, pero me parece muy plausible un especie de respeto por la cultura visigoda; la civilización anterior de la de estas artesanos; aquello cuya capital era justamente la misma ciudad... Tampoco veo imposible que la misma piedra haya participado en otro arco en una puerta visigoda.

No me suena haber visto otra piedra visigoda empotrada en las edificaciones del Toledo actual que tenga un rol tan funcionalmente marcada como esta.

Más detalles generales sobre la puerta: AQUI.

Fotos antiguas del monumento, también desde antes de su excavación: AQUI (en Toledo Olvidado, el blog supremo en cyberspace sobre el pasado de esa ciudad única...)





sábado, 16 de octubre de 2010

Mándala Visigoda en Placa Estampada


Cultura del reino visigodo hispánico (2)

- Interpretando cosmología paleocristiana -
















La placa decorada de arcilla roja en la foto tiene 27x36cm y procede de la aldea de El Hoyo, Belméz, unos 70 km. NO de Córdoba ciudad. Se ve expuesta en la colección permanente del Museo Arqueológico de Córdoba (1)


También llamados ladrillos estampados, se han encontrado objetos de este tipología en diferentes puntos de Andalucía, procediendo de los siglos IV-VII d.C. es decir época romana y visigoda. Su uso exacto es todavía debatido, pero la sugerencia de A. Caro Bellido (Universidad de Cádiz) me parece probable:

Los fragmentos de Lebrija, y otros con caracteres similares, definidos por presentar dos bandas lisas en los lados menores del rectángulo, por tanto, paralelas entre sí, denominadas tabicas, sirvieron para adornar la techumbre de una estancia supuestamente laica, rellenando el espacio existentes entre las vigas de madera, a modo de casetones, en lo que sigue un sistema llamado en términos generales de “ladrillo por tabla”; las tabicas descansaban en la vigas mientras que la decoración en relieve quedaba vista, creándose así un bello contraste, sin duda acentuando gracias al hecho de que los motivos estuvieron pintados a base de agrama u óxido de hierro” (2)

Otros autores creen en un uso funerario de las placas, no obstante el contexto del hallazgo en el Hoyo ha sido como los citados de Lebrija: entre restos arquitectónicos.

La simbología del motivo

Ojeando los artículos entre las referencias abajo, sobre todo (4), se ve un gran repertorio de diferentes motivos sacados con la técnica de estampilla. Algunas de los más sencillos se pueden quizás cualificar como meramente decorativas, la repetición cuatro veces siendo un derivado directo del forma cuadricular. Sin embargo mirando al casetón de el Hoyo el espectador se topa inmediatamente con uno de las imágenes paleocristianas más conocidos: la paloma. Que tengamos dos de ellos cruzadas no es nada típico, y aumenta más aún la sensación de tener todos los detalles de la superficie cargado de sentido simbólico.

La primera descripción publicada en 1919 poco después del hallazgo por Enrique Romero de Torres propone ya una interpretación:
“ (...) aparece dentro de un rectángulo cuadrado un círculo en cuyo centro se ven dos palomas enlazadas en forma de cruz, uniéndose a la línea de la circunferencia los vástagos de cuatro hojas de yedra o de corazón y el espacio que media entre cada una de ellas está ornamentado con pequeños adornos semejantes a una estrella o flor cuadrifolia.
El simbolismo cristiano de esta baldosa, (…) resulta interesante; pues las palomas cruzadas dentro del círculo parecen representar el Amor Divino y Eterno, y las hojas de yedra, cuyos vástagos van unidos á la circunferencia,
el amor terrenal que nace de aquél y la unión de ambos amores, el amor humano con el amor de Dios.
" (3)

O sea se trata de un especie de mapamundi espiritual expresando la relación ente Dios, el hombre y el mundo; de aquí el título del presente ensayo: La palabra mándala, literalmente "circulo" en sánscrito, significaba originalmente imágenes geométricas multicolores, utilizadas en el hinduismo/budismo. Parcialmente debido a C.G.Jung, en el ultimo medio siglo la palabra ha ganado acepto en algunas sectores de la cultura occidental para designar una representación gráfica del universo en general, desde la perspectiva humana y normalmente exhibiendo alto grado de simetría. Se trata pues de una herramienta visual, una ayuda al mente para meditar, y como tal ha existido independientemente en casi todas edades y culturas, también en Europa. Lo único es que aquí no tenia designación propia, por eso hemos importado la palabra mándala. ¡Pero ojo! siendo prestado la palabra, no hay necesariamente una connotación de cultura co-importada del Sureste Asiático… prometo que se puede seguir leyendo sin peligro de encontrarse de repente con la teoría "Jesucristo en la India".

Lo que si considero necesario son algunas pasos adicionales en la digamos desempaquetación y actualización del mensaje en el casetón, sobre todo respeto a los cuatro “estrellas” entre las hojas, a los que la ficha técnica del museo llama “astas”. Su significado me parece clave, sin embargo no me suena haberlos visto descifrados explícitamente por ninguna parte. Pero antes repasaré los otros elementos intentando meterme en la visión del hombre tardoantiguo/medieval, sin perder de vista mi propia contemporaneidad.

Contemplando la placa, entre todas las partes del motivo lo mas dominante es el circulo central; su trazo es lo que es lo mas grueso por lo tanto lo que mas resalta y salta a la vista. La perfección del círculo expresa unánimemente lo divino – sinónimos de lo cual son lo celestial, lo eterno y el absoluto; a unos les gustara más una palabra que otra, según disposición individual hacia terminología religiosa o filosófica. Es lo bueno que poseen los símbolos: en nuestro contacto directo con ellos no tienen porque intervenir palabras… solo en el momento que nos ponemos a hablar sobre ellos. El hecho que el trazo del circulo sea lo mas marcado indica que para el hombre de antes la existencia de lo divino era lo más claro, lo más lógico - mucho más que cualquiera otra cosa. Y no por piedad o falsa moralidad, simplemente veían el mundo así. “Lo extraordinario no es que haya un Dios. Lo extraño es que exista cualquier otra cosa en el mundo que Dios.” (5)

La paloma es arcaicamente un símbolo del espíritu santo, luego de la sencillez evangélica (6); de todos modos algo central y esencial en lo divino. A modo que una pequeña “x” marca el punto céntrico de un circulo geométrico, las dos palomas cruzadas forman aquí el centro, digamos “la quintaesencia” del circulo de la eternidad / divinidad / celestialidad.
Salen cuatro hojas con forma de corazón hacia las esquinas, las bordes externas dibujando las esquinas de un cuadrado – forma que se acentúa con las líneas del marco. Cual era la simbología de esa forma? Pues “durante la Antigüedad y la Edad Media, el cuadrado fue considerado como el símbolo de la Tierra, por oposición al Cielo; es el símbolo del universo creado.” (7) Añadiría que el cuadrado/rectángulo también me parece un símbolo adecuado y actual de lo creado en general, aunque sea por el hombre. Una hoja de papel, la pared de una casa, un cuadro, una pantalla… son todos elementos con dos y dos lados paralelos; es la forma mas clara e inmediata para la mente humana cuando necesita manejar un pedacito de espacio.

La forma acorazonada de las hojas ha conducido Romero de Torres en su interpretación “amor terrenal”; yo daría aquí un significado mas amplio, considerando la imagen simplemente como cuatro plantas.

Permítanme aquí un ligero digresión al campo de la lingüística. La palabra “planta” es idéntico en todos los idiomas indoeuropeas (español, ingles, alemán etc) viniendo de latín, "donde se referiría al parte del pie que toca al suelo. Plantar (del verbo latín “plantare”) o estar plantado es quedarse allí mismo donde los pies tocan el suelo. Así igual una planta (vegetal) que echa raíces y queda en un mismo lado." (8) Curiosamente en algunas idiomas non-indoeuropeas la palabra empleada tiene una etimología diametralmente opuesta. En húngaro “növény” tiene raíz en el verbo “crecer”, la palabra estándar por “planta” significa pues literalmente “lo que crece”. En árabe ocurre algo parecido; la palabra “naba:t” estando derivado del verbo “alejarse”. Creo que el valor simbólico de la planta como tal reside en estas significados, expresando "el nacimiento perpetuo, el flujo incesante de la vida" (9). Aunque hoy en día conocemos todos los pasos moleculares del fotosíntesis, nos debe seguir maravillando el proceso que convierte luz y aire en materia viva, fundamento imprescindible de todo lo demás seres en la tierra. Proyectando estas ideas sobre nuestra placa visigoda, no creo pues demasiado excesivo identificar a los cuatro hojas con el mundo material en su totalidad.

Y ahora llegamos a los cuatro “astas” o “estrellas” entre las hojas. Yo veo en ellos simplemente cuatro “x”-es, es decir cuatro puntos geométricos con la indicación de la conexión entre si y con las paredes del marco. Si dibujamos mentalmente las líneas así indicadas tenemos un cuadrado, que justamente tiene el circulo central inscrito y está girado 45 grados en relación con el cuadrado del marco exterior. Pero que es esto y para que? – preguntará posiblemente mi lector paciente, que todavía sigue el texto. Se trata de nada menos que un símbolo de el hombre! Vamos a ver porque.

Los cuatro “x”-es están dispersos entre las plantas, es decir en el campo de la materia. Plantado en el mundo material pero solo teniendo otorgado una manchita de tiempo, el ser humano es bien efímero, igual que puntos en el espacio que no tienen ni altura ni anchura solo ubicación, en las matemáticas se habla de objetos 0-dimensionales. Presencia real solo cobra la figura de los cuatro puntos si se conectan entre si – alrededor del circulo; es decir la existencia del humano es solamente real si se fundamenta en lo divino/absoluto. Además las líneas cruzadas que forman los cuatro puntos tienen paralelo evidente con las palomas cruzadas en el centro, la esencia divina.

Tal es pues mi interpretación de la placa estampada de Córdoba, la segunda de mis textos subjetivos sobre la Cultura del reino visigodo hispánico. El primero era esa. En la siguiente entrega cambiaré la comarca a Toledo para presentar mi punto de vista a uno de los destacados miembros del tesoro de Guarrazar.
Referencias


(1) No. de Inventario: CE003970 en el Museo Arqueológico de Córdoba. La ficha técnica entera sale como la cuarta buscando a “placa decorada” en el campo “Objeto” aquí (primero hay q darle a "Acceder al buscador domus »")




(3) Enrique Romero de Torres: «Nuevos descubrimientos arqueológicos en la provincia de Córdoba», Boletín de la Real Academia de la Historia, LXXXIV, pp. 135-140, Madrid 1919




(5) Béla Hamvas, ensayista húngaro, citado libremente de memoria.


(6) Lo del símbolo de la PAZ como tal ha sido introducido solamente en el siglo XX; según Aquilino Duque inventado por Picasso (El Suicidio de l Modernidad).








miércoles, 14 de julio de 2010

La Mirada Visigoda – Frescor en la Tradición



Cultura del reino visigodo hispánico (1)
- restos en la mezquita de Córdoba -


El pueblo visigodo tuvo suma importancia política en la antigüedad tardía. Fueron los primeros en saquear Roma; luego colaboraron con los “ex-saqueados” en parar la horda devastador de los hunos; finalmente fundaron un reino floreciente en la península ibérica. A lo largo de pocos siglos ese pueblo de origen germánico, bárbaro y nómada se convirtió en el más destacado portador de la cultura clásica en su época, junto con Bizancio y lo que quedaba de Roma. En el proceso cambiaron su idioma por el latín y su religión oficial hasta dos veces. La apasionante enfoque “época de transición” se acentúa más aun si recordemos que los aprox. dos siglos pasados entre su toma de poder en Hispania (año 497) y la eliminación del mismo por la invasión árabe en 711 coincide con nuestro umbral europeo entre antigüedad y edad media.

Mi primer contacto con este pueblo fue iniciado por atracción hacia sus formas artísticas. La particular expresividad con que la decoración hispanovisigoda reinterpreta los clásicos motivos romanos representa para mi un ejemplo brillante de innovación sin salir de la tradición. Empezando con el fotito de mi perfil (en la columna izquierda del blog en "datos personales") estoy de cuclillas al lado del altar de la basílica de San Vicente, ahora un pequeño museo en un rincón de la catedral-mezquita de Córdoba. La decoración es sencillísimo, hecho con pocas trazos con compás, no obstante el resultado es impactante. En principio no tiene nada que no podría ser romano, pero claramente no lo es.

Quedándonos en la mezquita, todos los capiteles de la parte primitiva de Abd al-Rahman I son reutilizados, por lo que son todos romanos o visigodos. El capitel del primer foto me parece romano; los siguientes dos visigodos. Observemos como se mantiene el modelo del capitel corintio, pero con un sabor mucho mas fresco, casi juvenil. (pinchando los imágenes se hacen granes; merece la pena contemplarlos todos un rato). Curiosamente los capiteles corintios hechos en el siglo XVIII-XIX delante de edificios públicos de prestigio à la cortes y museos siguen normalmente el estilo romano; como si el visigodo fuese demasiado moderno – aunque su edad también tira a milenio y medio!



Los últimos tres fotos son también del museo San Vicente, igual que el altar. En el siguiente imagen tenemos arriba un sarcófago romano; abajo tres placas visigodas. Los dos laterales son ladrillos estampados; el del medio es el fragmento de un nicho con parte inferior de crismón. Lo curiosísimo es que la piedra esta cincellada con inspiración de la orfebrería: las dos letras (alfa y omega) están colgando de cadenas, y el superficie de los grandes "X" y "R" yuxtapuestas tiene rombos, cuadrados y circulitos como si de metal fueran; un testimonio de la transición de un pueblo nómada al sedentarismo, que transmite motivos de sus materias conocidas a las nuevas. (idea de Palol, ya lo he tocado en una entrada anterior sobre “Tesoros del Mundo”). El sarcófago lo he dejado en la foto para contrastar con la ausencia casi completa de representaciones humanas en el arte visigodo.

La placa de piedra labrada en el siguiente imagen muestra un diseño original de decoración floral, hecho con trazos fuertes y densas pero manteniendo el sentido del equilibrio. Finalmente tenemos otro placa estampada de arcilla con crismón central. Un composición atrevida completamente asimétrica. En mi opinión los motivos en estas piezas también tienen pinta de haber sido pasados a piedra desde materiales transportables. La composición floral me hace asociar a textil o cuero, el estampado tiene un aire de pedrería incrustada.


Resumiendo lo visto y dicho: En la mezquita de Córdoba se encuentran piezas esplendidas de labra visigoda procedentes de la basílica San Vicente; bien reutilizadas en el edificio actual, bien expuestas en un rincón llamado “museo san Vicente”. El estilo artístico reflejado en estas obras de piedra es un continuación de lo romano pero impregnado con la visión y costumbres de un pueblo que solo lleva asentado desde hace pocas generaciones, la huella refrescante del genio visigodo.

Todas las fotos son de László Béla Kovács, 2009.


Literatura:
Jose Orlandis: Historia del Reino Visigodo Español (Rialp 2006)
Pedro de Palol: Arte Hispanico de la Epoca Visigoda (Polígrafa 1968)